6.6.16

Otra vez igual, nada

Esta es otra hoja más en blanco.
Puedo escribirla hasta que deje de estarlo.
Podría ser el origen de un poemario.
Podría ser cualquiera de esas otras quince hojas que he ensuciado.
También puede que, al igual que las quince, nunca llegue al orgasmo.
Porque no es más que otra hoja en blanco.
Quizás escriba la primera palabra, la segunda; con suerte la octava.
Podría la novena jamás ser escrita en esta superficie blanca.
Podría quedarse atascada.
Puede pasar incluso que borre la última, que sean solo siete encadenadas.
Porque no es más que otra hoja en blanco.
Blanco inmaculado, manchado de versos que nunca rimaron.
Versos que podrían haberse querido.
Versos que yo podría haber escrito, pero jamás se encontraron.
Blanco indomable, que huyó de mis abrazos para volverse salvaje.
Porque no es más que otra hoja en blanco.
Hoja que se desliza, de envergadura delicada.
Hoja que corta mis muñecas cual espada.
Muñecas de las que brotaron historias que fueron plasmadas en tales hojas. 
Porque no es más que otra hoja en blanco.
Imponente, altiva, me mira.
Con desprecio.
Dicen que escriba, insisto, lo intento.
Pero cada vez que lo hago, termina sucediendo esto: 


2 comentarios:

  1. Dicen que el arte nunca viene de la felicidad; y tu has hecho arte. Has escrito arte y has sido arte.
    Que ahora no puedas escribir quizás solo signifique que eres feliz, o al menos más feliz que antes. Y aunque eche de menos leerte, espero que te vaya muy bien; porque te mereces ser todo lo feliz que has conseguido hacer a tanta gente durante tanto tiempo. De verdad, te lo mereces mucho. Te deseo lo mejor.

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    1. Muchas gracias, de corazón. Gracias.

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